Por: Mónica Lozano
La nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0) de Colombia —el plan que define los compromisos del país frente a la crisis climática— fue presentada en una primera versión en el mes de septiembre por el Gobierno Nacional. Sin embargo, según la Asociación Ambiente y Sociedad (AAS), este documento es más una declaración política que una hoja de ruta técnica y operativa, que realmente permita al país mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse al mismo.
Andrea Prieto, coordinadora de Justicia Ambiental y Climática de Ambiente y Sociedad, explicó que la versión presentada “es un documento declarativo, sin metodologías claras, metas específicas o cronogramas verificables. Define los temas generales que se quieren abordar, pero no cómo se implementarán”.
Durante los últimos meses, el proceso de actualización de la NDC se ha visto afectado por los constantes cambios de las cabezas del Ministerio de Ambiente. Esto ha implicado modificaciones en las metodologías, cronogramas y equipos de trabajo, generando retrasos y falta de claridad sobre los avances reales del país en la construcción de este documento, que debía haber estado listo en febrero de 2025. De hecho, la NDC 3.0 de Colombia no fue presentada en el marco de la COP30 en Belem, Brasil, sino que se conocerá su contenido final hasta diciembre.
La ministra de ambiente, Irene Vélez señaló que esta versión declaratoria de la NDC 3.0 “está sustentada en tres metas nacionales de mitigación: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir el carbono negro y controlar la deforestación”.
Lo que se conoce de la NDC 3.0
A nivel de contenido, la NDC 3.0 amplía su enfoque en temas como biodiversidad, recursos hídricos, seguridad alimentaria, infraestructura, riesgos y desastres, patrimonio cultural y hábitat. También incorpora por primera vez la agenda de pérdidas y daños, un avance clave frente a versiones anteriores que no abordaban este tema. No obstante, Prieto advierte que “estos avances siguen siendo discursivos. Se mencionan los temas, pero no se explican los mecanismos para implementarlos ni cómo se financiarán”.
En materia de adaptación, se destaca una mayor atención a la vulnerabilidad de las comunidades y un reconocimiento explícito del enfoque de justicia climática. Sin embargo, el componente de financiamiento climático continúa siendo débil. Aunque se mencionan instrumentos financieros innovadores, no se precisa en qué consisten dichos instrumentos, quién los gestionará, cómo se distribuirán los recursos ni cómo se evaluarán su impacto, entre otros aspectos.
Participación y enfoque de derechos: el gran desafío
Si bien, se han desarrollado talleres territoriales y sectoriales, Andrea Prieto señala que persisten vacíos en la articulación y sistematización de estos aportes: “Aún no sabemos cómo se evalúa lo recogido en los territorios ni cómo se integra a los componentes sectoriales. Si no hay un sistema que conecte lo local con lo nacional, la participación se queda en el aire”.
En ese sentido, uno de los puntos más críticos señalados por Ambiente y Sociedad es la falta de un mecanismo de participación incidente y efectiva. Aunque se han hecho consultas con pueblos indígenas, población afrodescendiente y otros grupos, todavía no se ha involucrado de manera integral al campesinado ni se ha garantizado que sus aportes sean realmente vinculantes.
En cuanto al enfoque de género, la nueva NDC amplía su narrativa e incluye menciones a juventudes, comunidades étnicas y otros actores sociales. Sin embargo, AAS advierte que persiste una visión limitada: “El género no puede reducirse a mujeres. Debe incluir también a poblaciones diversas en orientación sexual e identidad de género”, enfatizó Prieto.
Cabe mencionar que en septiembre la ministra de ambiente explicó que desde su ministerio continuarán con mesas técnicas y espacios de diálogo, “en los cuales incluiremos las voces de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, para nutrir colectivamente nuestros compromisos de país”, dijo.
Una ambición en puntos suspensivos
A la pregunta sobre si la nueva NDC es más ambiciosa, la organización es cautelosa: “Aumenta su ambición en el discurso, pero no en la práctica”, sostiene Prieto. Para que la NDC 3.0 sea verdaderamente operativa y, con ello, transformadora, AAS considera indispensable que el documento final que Colombia entregue debe incluir metas cualificadas y cronogramas verificables, planes sectoriales y territoriales detallados, indicadores de seguimiento claros y un sistema nacional de información climática transparente y accesible.
“Hasta que no veamos esos elementos aterrizados, no podremos decir que Colombia tiene una NDC más ambiciosa. Hoy tenemos una declaración bien intencionada, pero no hay una hoja de ruta clara ni herramientas concretas para medir su impacto real”, concluyó Prieto.